• 400 gr. de harina floja
• 100 gr. de harina fuerte
• 300 ml. de agua
• 10 gr. de sal
• 5 gr. de levadura prensada
• 10 ml. de aceite de oliva virgen 1º
• Tamiz
• Bol
• Bandeja de horno
1 Pasamos por un tamiz los dos tipos de harina, para refinarlos y que no tenga
grumos y los ponemos encima de
una mesa en forma de volcán.
2 Añadimos la levadura prensada, la sal y, por último, el agua.Le vamos dando
unas vueltas y por último agregamos el aceite de oliva virgen.
3 Amasamos y damos forma de bola, lo colocamos en un bol y lo ponemos a
fermentar. Como en casa no tenemos fermentadora, debemos ponerlo a temperatura
ambiente y cerca del calor de la cocina; al cabo de unos 30 minutos debe
adquirir volumen y estará lista para usar.
4 Cuando haya pasado el tiempo necesario y tenga volumen, vamos quitando trozos
de masa y les volvemos a dar la forma que deseemos; esta vez, colocamos ya los
panes en una bandeja de
horno, donde dejamos fermentar de nuevo para que adquiera más volumen: esto es
lo que le da esponjosidad al pan.
Cuanto más temperatura le demos al horno, conseguiremos la corteza más dura y
doradita, pero el centropuede quedar poco hecho, hay
que buscar el equilibrio entre temperatura y tiempo. La forma, la que más os
guste, ya que podremos personalizar como queramos.